lunes 4 de abril de 2011

Tío

Te debía una entrada hace mucho, pero las malas pasadas que me ha jugado el destino me impedían escribirla. Recíen hoy encontre el momento en el cual poder dedicarte un espacio en este efímero blog, que es a la vez también tuyo.

Se te extraña inmensamente Tío.

Tu recuerdo,

Le sigue tirando centros
A mis pensamientos,
Que muy sosos,
Saltando sobre mí pena
Se obstina en cabecear...

martes 15 de marzo de 2011

UNA SENCILLA HISTORIA DE AMOR

MI AMOR POR ESTA PAGINA FUE HONESTO Y PROLONGADO.

LA PAGINA ES UNA VENTANA ABIERTA, MAS QUE
HACIA LA LITERATURA, HACIA EL ALMA HUMANA EN
SUS DIFERENTES ESTADIOS DE CRECIMIENTO.

LOS QUE SE INTERNEN EN LA PÁGINA ENCONTRARÁN
GENTE DE UNA CALIDAD ENVIDIABLE.

TAMBIÉN ENCONTRARÁN PERSONAS QUE LUCHAN
POR REDIMENSIONARSE HACIA UN ESTADO
DE MEJORES CONDICIONES EN SU NATURALEZA
SOCIAL, Y QUE AUN BATALLAN CON LA CÓLERA,
LA INSATISFACCIÓN O EL RESENTIMIENTO.

TODOS MERECEN UNA OPORTUNIDAD.

GRACIAS A TODOS ELLOS PORQUE ALGUNA VEZ
ATRAVESARON EL UMBRAL DE ESTA SU CASA
Y FIRMARON SU PRESENCIA ENCENDIENDO UNA
VELA O ARROJANDO UNA PIEDRA.

QUE DIOS LES ACOMPAÑE.

lunes 28 de febrero de 2011

Adios

Temeraria caminas,
Creyendo tener mi mundo a tus pies,
Y profundo respiras
Antes de que sean las diez.
Como si se terminara,
Ahuyentas al pasajero,
Que se va sin tu miel,
Y mira los pasos que pronto se borraran.
¿Quien te dijo que alguien te recordara?
Aunque sea simple y desnuda,
Siempre tan solitaria y abandonada,
¿Quién te dijo que no te recordaran?
Sin embargo el agua vino a borrar,
Esas ultimas líneas y sombras,
Que quise guardar, y el sol,
Me muestra un nuevo camino.

lunes 14 de febrero de 2011

El Pez

Atrapa al pez en esta noche
y sujétalo entre tus manos
como si de ello dependiera tu vida.
Sujétalo firmemente,
pero no lo mates.

Sujétalo y siente
como le cuesta respirar.
Siente como sus ojos se expanden
en una lenta agonía.
Escucha como grita en silencio.
Observa como da coletazos
para defender su insignificante vida.

Sujétalo firmemente y entiende,
de una vez por todas,
que eso que tienes en tus manos
se llama agonía.

¿Ves qué lejos estás?

Vamos,
ahora dejemos en paz al pez
y brindemos por ello.
La vida recién comienza.

miércoles 2 de febrero de 2011

Salvavidas del cariño

Rescatar el cariño. Rescatar el cariño desde la arena de tus pies en esa playa de algún verano. Hacer con los granitos de arena una bolita, enroscarme en esas sonrisas arenosas y jugar a ser niño. Zambullirme en burbuja y dejarme llevar hasta que el agua se canse y me traiga a la arena de los alfileres de tus pies. Se siente caliente entre tus dedos, afuera llueve, afuera las gotas se revientan contra el toldo y parece el mundo venirse abajo. Rescatar un abrazo del celeste hasta el otro lado del mapa. Dibujar las líneas de algún sentido en tu espalda, en tus vértebras hasta el rincón de tu nuca. El bolsillo donde se esconde lo que ni tú nunca sabrás. Lo que yo intentaré suponer. Es difícil sentarse en la sombra de tus hilos. Es intentar aunque después la bolita se deshaga en un borde de espuma y queden tus deditos sonriendo. Ahogándose en la oscuridad, en un cajón, esperando que alguien los rescate.

lunes 31 de enero de 2011

Fracasar

Fracasar en el primer paso del día.

Al ponerse las medias.

Al cepillarse los dientes.

Orinar fracasando.

Fracasar al leer un libro.

Al recordar un sueño.

Al contar un chiste.

Escribir un poema y no enamorar a nadie.

Fracasar en inglés, en latín, en sánscrito.

Hacer el amor fracasando.

Fracasar al sonreír.

Al memorizar.

Al casarse.

Cumplir los años y que nadie se acuerde.

Fracasar.

Intentar fracasando.

Fracasar fracasando.

martes 25 de enero de 2011

La dignidad del lavaplatos

F es el dueño y el cocinero del restaurante. Para cocinar sintoniza una radio de música latina que no me hace ninguna gracia, no porque me disguste sino porque me recuerda aquellas noche de juerga eterna que disfrutaba en Lima. Martina siempre está apurándolo, gritando el nombre de los platos y buscándome con la mirada para encargarme alguna tarea más, casi siempre algo que ya cumplí y que me ordena que vuelva a hacer alegando que lo hice mal. Martina tiene cuarenta años y está embarazada por segunda vez. Quizás por eso F le aguanta todo en silencio. Según Ro, la camarera ecuatoriana, la pareja teme el riesgo de que su próximo hijo nazca con retardo mental u otra deficiencia. El día que conocí a su primera hija comprobé que era un temor real. La niña chupaba las servilletas de papel y la madre no sabía cómo frenar su manía.

En un momento me sentí tentado a comer los restos, que yo llamaría la mayoría, de los platos. Cuando el estómago gruñe es legítimo dudar sobre si tirar a la basura un pedazo casi intacto de carne jugosa o darle un mordisco. Esas milésimas de segundo de indecisión son la dignidad del lavaplatos. Si Martina hubiera sido la lavaplatos no le habría costado nada decidir. Los tomates que los clientes no tocaban ella los reciclaba. Le preguntaba a F si podían usarlos para otra ensalada y sin esperar la respuesta de su marido los ponía en un plato limpio.

Los primeros días en el restaurante limpiaba los platos con gran rapidez. Hay que tirar los restos a un tacho de basura y luego echarles un chorro de agura con la manguera del fregadero antes de apilarlos. Muchos de los platos regresaban de las mesas casi intactos, sobre todo si se trataba del segundo plato. Al principio no me fijaba en ello, pero supongo que el ocio es el motor de la imaginación. F nos da de comer a mí y a Ro. Siempre es una ensalada y un pedazo de carne o de pescado. Cuando toca pescado preferiría no comer nada, es un trozo chicloso. Ro me dice que es un pescado muy caro y yo le refuto aduciendo que si de algo conozco es de pescados, y que hasta donde yo sé ningún pescado es chicloso. Me da asco pero lo como, en mi piso nunca tengo nada qué comer, siempre me olvido que aquí los supermercados cierran a las ocho, los baratos.